lunes, 10 de diciembre de 2012

Invierno


Mi memoria es la memoria de la nieve. Mi corazón está blanco
como un campo de urces.
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Nieva implacablemente sobre los páramos de mi memoria. Es ya noche entre los blancos cercados.
Cuando amanezca, será ya siempre invierno.

Julio Llamazares


domingo, 2 de diciembre de 2012

Carea Leonés, perro de pastor

Porma, cachorrina carea de apenas un mes.

“Ese perro pequeño, histérico, ágil y vivaz que acompañando al rebaño siempre da el primer ladrido de alerta, para luego, con el rabo entre las piernas, refugiarse detrás del poderoso mastín”. 

Hay quién definiría así a un Carea Leonés, tiene algo de cierto, algo de guasa y algo de simple. Y es que los Careas Leoneses, perros de pastor, son mucho más: 

Los tiempos de la Mesta no fueron buenos tiempos para los careas, sus directrices, estrictas y rígidas, los prohibían en muchos de los grandes rebaños. Eran tiempos de pastores, mayorales, rabadanes, zagales, ayudadores –suficiente mano de obra-…. y amplios puertos y dehesas de Condes y Marqueses a la entera disposición de los rebaños y de su lana. Los careas, removían a las ovejas y las molestaban, en aquel momento no parecían necesarios. 

Excelente compañera de aventuras por sendas, veredas, montes y brañas.

Fue a principios del S XIX con el declive de la Mesta, y del oficio de pastor, cuándo los mayorales fueron quedándose solos al frente del rebaño y, también fue por entonces cuándo el paisaje de las Montañas del Norte y  su extensión hacia el Sur por la Vía de la Plata se transformó en un mosaico de minifundios de cultivos y pastos de diente y de siega, caminos estrechos y huertos. En este momento, el carea pasó a ser la mano derecha del pastor. Desde entonces y hasta la actualidad desde los puertos de Babia hasta las dehesas de Almendralejo, no hay rebaño  sin mastín ni que le falte un carea. Pareja perfecta e indisoluble. El mastín protege, el carea, conduce. Conduce, dirige, “aqueda” o “carea” para que las ovejas no se salgan de los caminos, no entren a lo sembrao, para agruparlas en rediles y majadas. 
Foto: Maria Cano http://www.alchata.es/

Los hay negros, cervatos, cuatro ojos y también arlequines, pintos o “cisnos”. Son listos, nerviosos, juguetones y cómplices de su dueño. Y no sólo sirven para carear, buenos en el rastreo, como perros de salvamento o en las pruebas de Agility.  La mayoría de los ejemplares históricamente  y en la actualidad se localizan entre las provincias de León y Zamora, y de ahí su apellido. Sin embargo, su habilidad y agilidad para aprender y su dureza de raza rústica los ha hecho emigrar a otras latitudes, hay quién los cría en Suecia y también en Ibiza, por poner dos extremos. Parece que ahora van a ser buenos tiempos para el carea, en el futuro quizás  sea uno de los embajadores de León. 

Este es un post conjunto que también podeis encontrar en El Mundo de Gea.





sábado, 17 de noviembre de 2012

Mucho más que hojarasca



Estas sendas de hojarasca son algo más que la evocación otoñal cada año recordada en los anuncios del Corte Inglés; son el hábitat de un micromundo (por lo menos para nuestra escala) de lo más diverso y complejo.  Los descomponedores, como hongos y bacterias, se encargan de las primeras hojas muertas; éstos pasan a formar parte de la dieta de los detritívoros que, a su vez, se convierten en alimento de los predadores. Y es que, no sólo los leones de África o los lobos del Viejo Mundo son feroces predadores, en la hojarasca, son las pequeñas arañas las que cumplen esta función.

Descomponedores, detritívoros y predadores forman una de las comunidades más desconocidas e interesantes de nuestro planeta. Ya que precisamente son ellas las que consiguen cerrar el ciclo. Consiguen devolver a la Tierra la materia mineral que formará de nuevo sus árboles, sus hongos, sus animales...

Senda de hojarasca

domingo, 11 de noviembre de 2012

Variaciones otoñales



Un orballo persistente tiñe de gris todo el paisaje en el minuto uno. El minuto dos, acompañado de un sol atrevido, abre el telón de un universo de colores que, en el minuto tres, se cubre de un manto blanco uniforme. Así es el otoño en la cantábrica.


viernes, 9 de noviembre de 2012

Crestones


En todas las vueltas a casa de muchos veranos de la infancia, esas crestas, señal de que dejábamos atrás la montaña. Barrera sentimental entre dos mundos. Estaban en mi retina, ahora también están en mi cámara, en su versión más otoñal.

sábado, 1 de septiembre de 2012

Concejo abierto: la democracia del pueblo


Agosto en el pueblo, aislados de viernes negros, crisis, primas de riesgo y toda esta basura económica productivista, crecentista y desalentadora. Sólo el bregar del día a día, amaneceres de güerta, atardeceres de plaza y calma chicha siestera. Un día veraniego cualquiera en uno de esos 1300 pequeños pueblos de la provincia de León, tan pequeños que en cualquier otro lugar no serían más que aldeas. Pueblos que, sin embargo, mantienen una fuerte identidad mediada por su junta vecinal y su concejo abierto dónde los vecinos deciden y votan democráticamente (aqui en su verdadera acepción) cada decisión política. 



Plaza, lugar de concejo abierto. En Colinas del Campo de Martín Moro.
La cruda vuelta a la realidad nos sorprende con un nuevo anteproyecto de ley, el de la Ley de Racionalización y Sostenibilidad de la Administración Local. Precisamente a la vuelta del pueblo. En esta ocasión, se busca la disolución de 3.725 entidades locales menores (ej. juntas vecinales), un tercio en la provincia de León. ¡Y se quedan tan anchos!


Murias de Paredes, municipio, ayuntamiento, y capital de 15 de esos pueblos con junta vecinal.

Estas juntas vecinales ejercen la política de manera desinteresada o mejor dicho, no remunerada, vamos, de manera gratuita, directa y en los sitios en los que los vecinos siguen reuniéndose en las plazas en concejo abierto, de manera democrática y participativa. Vamos, con lo que algunos soñamos cuándo buscamos una democracia real. 

Las juntas vecinales leonesas, gestionan los pueblos de ayuntamientos en los que se incluyen varios núcleos de población (ej. hasta 39 pueblos componen el ayuntamiento de Riello). Las juntas vecinales gestionan los bienes comunales que en León pertenecen a los pueblos, no a los ayuntamientos, y lo hacen de manera eficaz con la participación vecinal. 

La política y la gestión deben adaptarse al territorio y estas juntas vecinales son patrimonio cultural milenario democrático y funcional, en las comarcas leonesas. Nada que ver con la calificación de "obsoletas y opacas" de nuestro ministro Montoro. Quizás y, por el contrario, un modelo a seguir.

Una ley injustificable. 

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