jueves, 18 de abril de 2019

Tomates y tortugas en la España seca

Las montañas de Murcia y Almería forman parte de esa España semidesértica. Las laderas de esparto (Stipa tenacissima) sobreviven a la oscilación térmica y a la escasez de agua. La primavera es colorida, efímera y vertiginosa. Las aromáticas se adaptan a las condiciones y lo llenan todo del olor del Mediterráneo. Y también hasta hace unos años, la vaguadas más sombrías y quizás surcadas por una rambla que refresca y humedece, se rodeaban de cortijos aterrazados dónde almendros, higueras y olivos sobrevivían al abrigo de los humanos que los aprovechaban. Hoy, las montoneras de piedras, caña y teja árabe de los cortijos se van integrando en el paisaje sin énfasis de supervivencia. Las terrazas se desdibujan y los árboles se van naturalizando en las laderas semidesérticas de la Sierra de Almenara (Murcia).  Las sensaciones te acercan al Marruecos del Atlas en un pasaije hermos y que incluso parece remoto y aislado.

Sierra de Almenara con el Talayón a la derecha

 La realidad es otra. Cada recodo pequeño o grande que resulta ser llano y accesible entre estas montañas se ha convertido en un mar de plástico. Y así, es la huerta que transforma a la España seca. Los tomates, melones, judías que llegan a nuestras mesas y, sobretodo, a las Europeas en invierno se cultivan en una tierra a la que no le falta el sol pero no le llega el agua. En una tierra horadada de pozos y regada de trasvases. En una tierra que consume millones de toneladas de plástico de un solo uso. En una tierra explotada hasta las 3 cosechas al año. Donde el trabajo es una nueva forma de exclavitud que sólo "aceptan" los emigrantes. Donde tan sólo unas pocas compañías se lucran de manera obscena hasta la extenuación de la tierra. Gracias a esto comemos tomates en invierno. Pero ¿cómo puede ser que las sierras más secas de nuestro territorio sean las que nos los proporcionen?

Mar del plástico para cultivo de melones y sandías y la fondo la sierra

 Por otro lado, y en los huecos a los que no llega el mar de plástico, resiste este "fósil viviente" que nos une con el resto del Mediterráneo. Es una tortuga de tierra, la tortuga mora (Testudo graeca). Una joya viviente que sobrevive, para mí milagrosamente, recluida o restrigida (mucho) a unos pocos sitios de Murcia, Almería, Huelva y Mallorca. A pesar de la transformación en regadíos, a pesar del plástico, a pesar de lo fácil que es llevarla para casa como animal de compañía...en fin, muy a pesar de los esfuerzos humanos porque no lo haga. 
Quizás está aún ahí para recordarnos, de vez en cuando, la insensatez y la estupidez de haber convertido así, a la España seca en la huerta de invierno de nuestras mesas.

Tortuga mora en un cortijo abandonado de la sierra de Almenara

lunes, 31 de diciembre de 2018

C'est finit!




Anteayer, mi amigo Kiko y otros 50 compañeros de la Hullera Vasco-Leonesa se prejubilaron. Ficharon por última vez a la salida del pozo de la mina de Santa Lucía de Gordón. Al mismo tiempo que los últimos 20 trabajadores de la mina la Escondida en Tsaciana decían adiós al tajo. Los últimos de Filipinas. Prejubilados con tan solo 42 años. Este es el portazo final de la minera de carbón en León, en Asturias, en España y casi casi en Europa. 150 años después. En algún tiempo, este sector dio trabajo hasta a 40 000 personas sólo en la montaña de León. Y hoy, se cierra un ciclo que comenzó hace unos 20 años y que supuso un goteo constante de prejubilaciones, despidos, cierre de pozos...Europa tiene que disminuir las emisiones y reducir el uso de los combustibles fósiles es el camino necesario para conseguirlo. La realidad del cambio climático apremia y las medidas globales se hacen cada vez más urgentes.
Cuando los pozos ya no eran rentables, los cielos abiertos arrancaron a la montaña todo lo que pudiese convertirse en dinero. Ahora quedan los esqueletos de todo lo que fue, y pueblos como el mio, Santa Lucía, destrozados, sin trabajo, sin gente y ya sin la belleza de sus montañas.
Atrás deja los montes lunares, los polideportivos en los que se invirtieron los fondos de la reconversión minera y los pueblos con sus "casas nuevas", "colominas, "tocotes" y "economatos" vacios, negros y tristes. La montaña leonesa llora al carbón y es que alrededor de la minería había una cultura diferente, dura, reivindicativa, guerrera y quizás también oscura, muy oscura. Para los que de alguna manera descendemos de algunos de esos mineros nos queda un ideario colectivo en la memoria de fuscas, santasbárbaras, grisú, candiles y carbón. En la montaña, las ruinas del fuego negro, grietas, heridas, destrucción. En los pueblos, desolación.
El camino es hacia delante y así debe ser la transición hacia energías más respetuosas. Aún así, la nostalgia, quizás embellecida por el tiempo, de lo que fue y de lo que nos contaron palpita en un día como hoy.
Mañana ya no sonará la sirena en mi pueblo.

jueves, 23 de febrero de 2017

¡Al Grano!

 



No es sólo una plaza más, es la que queda, es la única, la que nos sigue uniendo a la Tierra, a los cantos rodados de nuestros ríos y a las arcillas de las riberas, a la hierba que reverdece cada otoño y cada primavera. La que nos recuerda lo que somos, de dónde venimos y la que llena de una belleza humilde, popular, austera este rincón del viejo mundo. Sin pretensiones ni invasiones de cemento, de unifomidad, de piedra homogénea y aburrida, luchando contra una modernidad mal entendida que todo globaliza, normaliza. La Plaza del Grano es tierra, es canto, es grano, es calma, es calecho y filandón, es armonía y es juego. Es ecología e historia, artesanía del tiempo. Es popular y humilde. 

Y no sólo eso, ahora es ya mucho más, es el símbolo, es la lucha contra el caciquismo, la manipulación, es nuestra esperanza de no volver a cometer los mismos errores. L@s leones@s la queremos conservar como está, lo han visto las calles de una tierra estoica a la que le cuesta quejarse. La plaza se ha vuelto a llenar de talleres, de flores, de guardianes, de asambleas, de tertulias, de vida y de esperanza.
¡No pueden no escucharnos!

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Una leonesa desde la fría Canadá que está deseando pisar la Plaza

lunes, 13 de febrero de 2017

El blanco y Darwin


Un día tal que ayer Charles Darwin hubiese cumplido 208 años. Darwin y Alfred Russel Wallace llegaron de manera paralela a pensar la teoría que revolucionaría la biología, la ecología y la sociedad actual. Desde el Oeste nórdico y continental donde el blanco se impone en forma de nieve, de pluma y de pelaje, observo fascinada los caminos evolutivos errantes que pudieron llevar al búho nival, al lagópodo, a la liebre variable y al jackrabbit .....Los caminos que desembocaron en pluma blanca y barreada, en agudeza visual y vuelo mudo. Aquéllos que llegaron a grandes patas traseras, a blanco invierno y pardo verano. Y los que unieron a los sauces y los lagópodos, como alimento, como refugio sobre patas emplumadas. 
Todos esos caminos que convergen en el blanco como adaptación de búhos, liebres, conejos y lagópodos...en las tierras que casi solo tienen invierno. Caprichosa, errante, adireccional revolucionaría evolución que nos regala diversidad. 

Búho nival Bubo scandiacus

Búho nival Bubo scandiacus
Lagópodo de cola blanca Lagopus leucura
White tailed jackrabbit Lepus townsendii
Búho nival Bubo scandiacus Foto: Javi Castro

Snowshoe hare Lepus americamus 

domingo, 18 de septiembre de 2016

Coníferas de hoja caduca

Hasta hoy solo la temperatura ya otoñal, y la lluvia frecuente olían a otoño en los paisajes de Alberta. Los bosques de pinos, abetos y piceas mantienen de un verde intenso e insistente a las Rocosas. Pero hoy, el lago glaciar de Chester en Kananaskis Country nos alertó del cambio de estación. Apareció el amarillo, el amarillo de una conífera que también "elige" como estrategia evolutiva la de perder las hojas para poder sufrir el invierno de las montañas del Norte y del Oeste.

 
 Es el alerce alpino Larix lyalli que nos recuerda que en Ecología son difíciles los patrones y las leyes universales, que los "outlayers" también cuentan y que el otoño puede ser esplendoroso.


domingo, 24 de enero de 2016

¿Qué queremos conservar del acebal de Garagüeta?

En el pleno Sistema Ibérico, donde la distribución de la especie se hace escasa y parcheada, y ya casi cerca de su límite sureño, nos encontramos con el Acebal de Garagüeta (Soria). Bajo la figura de protección de Reserva Natural se conserva un bosquete prácticamente monoespecífico de unas 400 ha. de acebo Ilex aquifolium .

Parece que la sucesión ecológica se ha detenido en algún punto intermedio entre los pastizales largamente pastoreados y los bosques de hayas, robles albares o rebollo con rodales de acebo que podría haber en un mundo sin nuestra especie.
Y es que vuelve a ser la mano del hombre la que ha conservado primero los acebos, pero solo los acebos, y la que ha detenido después la sucesión. Eso sí una mano del hombre que buscaba el beneficio propio y que para ello se sirvió del acebo: cuando la deforestación agrícola y ganadera alcanzó su máximo a finales del siglo XIX, principios del XX, estos pequeños rodales de supervivientes ofrecían leña, carbón y estivaderos para el ganado en un mundo de pasto y cultivos. Suficientes motivos para conservarlos.

Hoy vemos un paisaje raro y bello, un bosque secundario que resiste en medio de una ladera totalmente deforestada. Se conserva, pero no sigue los pasos de la sucesión ecológica. Nos gustan los acebos y hemos querido protegerlos en una "foto fija" de un bosquete muy ramoneado, sin regeneración, monoespecífico y cazado*. Me pregunto: ¿Qué queremos conservar en Garagüeta?


* La caza parece seguir siendo prioritaria y capaz de cortar pistas e impedir el tránsito por las sendas del acebal en sábados o domingos de cacería. En fin...

miércoles, 9 de septiembre de 2015

Himantoglossum hircinum




Ya no es tiempo de esta orquídea. A finales de junio este individuo ya se desvanecía y perdía la belleza de su floración. Es Himantoglossum hircinum. Apareció en una ladera calcárea, pedregosa y bien soleada de la montaña leonesa. El lóbulo central del labelo de su flor, largo, fino, enrollado en espiral y retorcido evita que esta orquídea pase desapercibida. Fragilidad, belleza, rareza. Desde la Cantábrica hasta las sierras Béticas tanto en ambientes atlánticos como mediterráneos. Eso sí, su distribución es parcheada. Necesita a una abeja y la abeja la necesita a ella. 
Ésta sólo es una entre las aproximandamente 25000 orquídeas del planeta. Todas con flores difíciles, vistosas. Todas formando parte de una red de interacciones que aportan complejidad y belleza a los ecosistemas. Deben ser polinizadas, mimetizan, se benefician del mutualismo de un hongo; añanden a su complejidad taxonómica, la complejidad de su función. 
Hermosas.

domingo, 12 de abril de 2015

El melandru (Meles meles)

Tan nocturno que hasta la luz de las noches de luna llena le retrae a su tejonera, rara vez el tejón, nuestro melandru Meles meles se deja ver a la luz del día.
Patas cortas, andar torpón, la nariz pegada al suelo y esa mata de pelo. Nuestro mustélido más grande bien podría semejar una de las mil veces retratadas mofetas americanas. Su ADN revela un ancestro común que se diferenció en dos lineas evolutivas: la que diera lugar a las mofetas de la familia mephitidae en América y aquella más ubicua que formó la familia de los mustélidos: tejones, martas, armiños, nutrias, glotones...

Taxonómicamente son Carnívoros, ese grupo de mamíferos muchas veces en el ápice de la pirámide trófica, escasos, poco abundantes e históricamente perseguidos. Ecológicamente sin embargo, nuestro melandru es un onmívoro oportunista: su nombre le viene de la miel que selecciona en su alimentación, pero tanto plantas, como invertebrados o incluso carroñas pueden formar parte de su dieta. Aún así sigue siendo presa de trampas inespecíficas para carnívoros.


Se distribuye por toda Europa y por toda Iberia desde hábitas semiáridos a alta montaña, pero eso sí prefiere zonas heterogéneas, de mosaico, dónde los pastizales se alternan con bosques caducifolios y matorrales. 

Los datos acerca de su abundacia son escasos y muy locales y con esta base la UICN la considera como una especie de "preocupación menor". Sin embargo, se sospecha un declive de sus poblaciones en la península que ha llevado a la realización del I Sondeo Ibérico de Tejoneras, organizado por la SECEM (2013-2014). Esperamos esos resultados para poder dejar de sospechar, especular o de hablar por hablar de tendencias y abundancias poblacionales.

Mientras tanto, nos recreamos en esos escasos momentos en los que el nocturno tejón, nos regala un paseo diurno.

lunes, 2 de marzo de 2015

¿Crecidas inadmisibles?

El Ebro imponente desfigura su cauce y hace fértil su gran llanura aluvial, inunda pueblos, cultivos, carreteras.... Ha nevado mucho -ésta tiene el honor de ser una de esas nevadas "como las de antes"- y después la lluvia y una subida de temperaturas repentina han volcado parte del agua cantábrica pero, sobretodo Pirenaica, en esta gran cuenca del Ebro. 

El Ebro, según la Asociación para la Tributación de las Transacciones Financieras y la Acción Ciudadana (ATTAC)
 
En la tele, un paisano, 50-60 años, de uno de los pueblo afectados, visiblemente enfadado se queja: "esto es inadmisible (la crecida), toda la vida viviendo al lado del río y nunca he visto algo así" 
Y una que se pregunta: ¿Qué es inadmisible?, ¿que nieve y luego deshiele? ¿que el Ebro aumente su caudal? ¿que nos hayamos asentado en las llanuras de inundación? o exactamente ¿qué?, ¿que los ríos sean sistemas más o menos naturales en vez de canales debidamente regulados por presas y aliviaderos? ¿podemos calificar como inadmisible un fenómeno natural que se escapa a la planificación antropocéntrica?. Inadmisible podría ser la gestión de la crecida, la construcción en zonas inundables, la eliminación de la vegetación de ribera que amortigua las crecidas, inadmisible sería pensar en un río-canal y no en un río vivo, que crece, inunda, cambia de cauce, forma deltas y aporta sedimentos al mar.
Y luego está el "toda la vida" que siempre que hablas de biología, de geología, de evolución, rasca un poco. En este caso el toda la vida se reduce a, como mucho y con una memoria privilegiada, unos 50 ó 60 años, ¿es eso suficiente para clasificar y creer conocer la vida de un río? muy corta se queda la memoria humana. Avenida extraordinaria sí, pero ¿cuántas veces se habrá salido el Ebro de su cauce a lo largo de su vida como río?, incluso ¿cuántas veces habrá cambiado de cauce?.
Lo que está claro es que el Ebro está creciendo "por encima de nuestras posibilidades".

Un río que nace.
"

sábado, 28 de febrero de 2015

Pingüino de río

En los cursos medios y altos, aguas limpias, macroinvertebrados, su distribución perfila en el mapa las montañas de la meseta Norte y algunos puntos aislados de las montañas del Sur. Es el mirlo acuático Cinclus cinclus nuestro pequeño pingüino de río.
Es considerado bioindicador de aguas limpias y sistemas fluviales con un alto grado de naturalidad.  Y con bioindicador nos referimos a que su presencia y su tendencia poblacional nos marcan la calidad y la salud del ecosistema en el que vive. Según el Catálogo Nacional de Especies es una especie "De interés especial" en estas latitudes, sus números brutos en Iberia no parecen preocupantes, sin embargo su tendencia es claramente regresiva. Y decíamos que es un buen bioindicador de salud fluvial.
Nos preocupa nuestro pingüino de río, pero no sólo él: nos preocupan los macroinvertebrados, las truchas, las aguas de la montaña y los bosques de ribera, los desmanes y las nutrias. 
En estos días que ya huelen a primavera, los mirlos emparejados, empezarán a contruir su nido. En cada pequeño tramo de río, una pareja. Eso sí, sólo en los de aguas limpias y oxígenadas.

viernes, 6 de febrero de 2015

Buen viaje Chencho

La nieve de un febrero montañés marcó su llegada y la nieve también su partida, 93 años después. El mismo manto blanco que borrará las huellas de la memoria de otro tiempo. Las huellas de un tiempo de encuentros fugaces "con los del monte", de aquella persecución en la que el Tío Patato se libró de un futuro poco halagüeño o de aquéllos paseados que siguen sin descansar en la esquina de aquélla tierra que nunca se araba. Historias de nieve, de guerra y de carbón. Y siempre Santa Lucía. Historias díficiles de contar, que todavía hoy remueven entrañas. La última vez, hace pocos meses, que las noticias rescataron la memoria y con ella Chencho volvió a contar, las historias fluyeron como pocas veces, pero siempre seguidas de un " esto no lo cuentes por ahí" o " no se te ocurra contarlo". Con la persistencia de un miedo díficil de explicar, al menos, 60 años después. Me prometí volver pronto y grabarlas, pero llegué tarde. Hoy, de nuevo, quedarán bajo la nieve de un febrero glaciar.

Chencho, seguro que éste tu otro viaje está lleno de huertas, rosales y de bocatas de jamón. Te echaremos de menos, mucho.
Chencho, arriba a la izquierda

lunes, 2 de febrero de 2015

Aves del frío

 Son escribanos nivales Plectrophenax nivalis. Aves del frío, de las gélidas tundras del permafrost, de las montañas de Siberia, Escandinavia y Saskatchewan. Latitud 60º Norte. Allí crían en el fugaz y explosivo verano casi ártico entre oquedades y grietas. Pero allí sólo pasan la primavera y el verano. 

Los primeros frentes otoñales les arrastran hacia el Sur en su lucha por la supervivencia. Llegan a las islas británicas y al centro de Europa. Y la mayoría se queda allí. Unas pocas decenas son visitantes habituales de las costas del Norte de Iberia desde Galicia a la costa Brava. Y aunque raramente cruzan el Mediterráneo hay unas pocas citas en tierras subtropicales de Argelia, Marruecos y Túnez.



Pero no sólo eso, además de en la atemperada costa cantábrica, este par de machos decidieron adentrarse en el enero de la Cordillera Cantábrica - eje central, vertiente sur, puerto venteao de torvas y traves- muy distante de la suavidad de su homónimo costero. Eso sí los dos eran machos, de mayor tamaño y con una mayor tolerancia al frío.

Rarezas que, de nuevo, rompen las leyes centrales de la ecología, que devuelven la importancia a los raros, a las excepciones, a los individuos, y nos vuelven a recordar que al fin y al cabo- y por encima de distribuciones y hábitats axiomáticas- "las aves, vuelan"

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Macdonald, C. (2012). Annual patterns of movement and distribution in the arctic breeding snow bunting (Plectrophenax nivalis).
 
RAMOS, J. J., González del Campo, P., Delgado, A., & Perez, N. (2014). First record of Snow Bunting (Plectrophenax nivalis) in the Moroccan Atlantic Sahara. Go-South Bulletin, 11, 17-18.
 
http://www.seo.org/ave/escribano-nival/

miércoles, 24 de diciembre de 2014

Solsticio de invierno


Llegó el invierno, la noche más larga y el día más corto. Los rayos del Sol y el ángulo con la Tierra nos dejan apenas unas pocas horas para poder templar. No es cuándo más lejos estamos del Sol, pero la inclinación del eje de la Tierra apenas nos deja calentar el hemisferio Norte. 
Llegó el invierno en el Norte y empezaron a crecer los días, acercándonos cada vez más a la templanza veraniega. 
Llegó el verano en el Sur y ya no habrá días más largos, acercándolos cada vez más a las largas tardes oscuras. 
Aquí llegó con niebla, sol y heladas en ese ciclo continuo y hermoso de estaciones que nunca se detiene.

viernes, 24 de octubre de 2014

La Barrera de Solana


Solana de Fenar - en la tierra media que une las montañas con las riberas, entre los ríos Bernesga y Torío- se recorta sobre un fondo arenoso casi inverosímil de texturas y colores que rompe la otoñada del robledal. Una pequeña ventana a otro tiempo que nos muestra la misma tierra que pisaron los dinosaurios, allá entre el Terciario y el Mesozoico.

Es la Barrera de Solana. Un rincón de esa belleza cercana que reta a la fantasía.

jueves, 9 de octubre de 2014

Mariposean los treparriscos

Sólo en las rocas, en las tseras, los extraplomos y los argayos de un paisaje calizo, alpino, que desafia a la gravedad y al tiempo geológico. Sólo en las rocas y sólo en algunas. Han de ser calizas y han de ser alpinas. Sólo ahí mariposean los treparriscos Tichodroma muraria.


Decir treparriscos es soñar grandes cordilleras, moles rocosas del "Viejo Mundo". Es decir Altai, Himalaya, Irán, Caúcaso, Alpes, Pirineos; todas las grandes y un capricho en una pequeña, en la humilde Cordillera Cantábrica. 

Aquí en estas montañas y, sólo a veces, entre los pliegues de una roca o los restos pétreos de un glacial, una gran mariposa granate buscará una posición imposible, batirá sus alas en busca de un insecto y nos descubrirá una belleza que va más allá de los paisajes.

Ahí, habrá mariposeado el treparriscos.

viernes, 18 de julio de 2014

Mujeres del Alto Atlas

 Aicha es nómada. En verano las hierbas espinosas de los plateaux del M'Goun reverdecen con la retirada de la nieve, suficiente para su rebaño de 50 cabras y 4 burros. El invierno lo pasarán en los valles del sur dónde las nevadas no acosen a los rebaños. Ella, su marido y sus 16 hijos paridos. 

Fátima tiene 6 años, su hermana Samira, 8 y ya son suficientemente mayores para cuidar del rebaño enriscadas entre los paredones de las gargantas imposibles del Achabou.


Tuda, 4 años mal cumplidos, que ya la obligan a ocuparse de los chivines. Tuda, ya lo dice su nombre, la que es autosuficiente.

Tiziri recoge cada mañana la hierba que sus 2 vacas necesitan comer y, a veces, recorre kilómetros a por un poco de leña de una sabina vieja y largamente maltratada. Una de esas veces volvió unas horas más tarde, con la leña y su recién nacido Isul.

Tadderfit es la abuela del Valle feliz de Ait Bouguemez, 106 años de duro trabajo a pies descalzos.

 Ellas, las mujeres bereberes. Ellas van a por leña, ellas cuidan del ganado, ellas lavan en las acequías, ellas cocinan, ellas aran, sus niñas cuidan de sus bebés y de sus rebaños, cuándo aún no pueden cuidarse a sí mismas.... Ellas trabajan......pero ellas apenas deciden.


 

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Nombres ficticios para historias verdaderas.

miércoles, 28 de mayo de 2014

Ciervas y ciervos pero no lobos

Cervus elaphus, el gran ciervo holártico, localmente y en ausencia de grandes predadores, tan abundante que sobrepastorea hasta el límite de ser considerado "ingeniero ecosistémico". Un sóla especie y casi todo el año dos escenarios diferenciados. 

En un monte Mediterráneo, primavera en la Raña de ese pequeño Serengueti ibérico del Parque Nacional de Cabañeros.

Ellos, demandan la energía que requiere el cambio de la cuerna, ahora cubierta de borra, y lo hacen en las zonas más densas del bosque. Unos pocos, se agrupan y establecen una jerarquía lineal que no deja espacio para las dudas por la dominancia. Recalco pocos, porque son jerárquicos y no es época de luchas sino de que crezca la cuerna. 

Ciervos en el P.N. de Cabañeros

 Ellas, pastan en dehesas muy claras con sus crías de este año y las del año anterior. Ellas sí en grupos más grandes, se exponen a la amplitud de la Raña.

Ciervas en la Raña

Se exponen porque pueden, porque no tienen miedo, porque saben que en la Raña no tienen predadores. No tienen predadores que limiten sus movimientos, estructuren sus poblaciones, que eviten el sobrepastoreo. Al pequeño Serengueti le faltan lobos y sin los lobos pierde eso que hace grandes a unos pocos de nuestros montes.

lunes, 5 de mayo de 2014

Puertos, colladas y altos

 Puertos, colladas y altos, que limitan y que unen más que separan, que vierten aguas y ofrecen pasos. Arándaneras, urces, escobas y pastizales que suben allá dónde el bosque no alcanza a llegar. La nieve que se derrite y agua mucha agua  que vierte a valles del norte y del sur que llena chamargos, pozas e ibones y da vida a ranas, sapos y tritones.

Hermoso, muy hermoso y mágico es el Puertu de Vegará.

jueves, 10 de abril de 2014

¿El señor de los bosques o Tetrao urogallus cantabricus?



Parece que, aquí, en este norte ibérico hay dos urogallos diferentes, dicotómicos que podrían relatar dos historias diferentes: 

Uno casi místico, legendario , ese sonido y señor del bosque, ese feisán del que todo el mundo habla pero que muy pocos han visto, ése cuyas historias se magnifican en los chigres hasta perder todo sentido de la realidad. Ése al que todo el mundo sabe lo que le pasa y el por qué de su declive. 


 El otro es Tetrao urogallus cantabricus, una tetraónida forestal, folívora que ha encontrado su nicho en los bosques caducifolios de la cordillera cantábrica, y que ha sufrido un declive importante en las últimas décadas . 

El primero es el que nos llevó a algunos a dedicar algunos años de nuestras vidas a investigar pero solo y únicamente es del segundo del que sabemos algo, del que tenemos datos científicos, contrastables y rigurosos que nos aportan información y que nos indican los pasos a seguir. 
A menudo ambos se mezclan y todo el mundo sabe lo que pasa con el urogallo, eso sí, sin que se sustente en datos  científicos. Y ahí viene el problema : se destina dinero para su conservación que se basa en mentiras mil veces repetidas que se asumen como verdades o en el atrevimiento de un desconocimiento sustentado por una conversación de chigre. En el mejor de los casos esas medidas serán inocuas, muy difícilmente tendrán un efecto positivo en las poblaciones de urogallo y fácilmente pueden llegar a constituir una nueva amenaza antrópica para nuestros urogallos ¿Para qué tenemos la ciencia si luego hacemos oídos sordos? Sólo si hemos utilizado el método científico podremos extraer conclusiones, el resto quedará en el campo de lo hipotético o anecdótico.