miércoles, 6 de junio de 2012

Demagogia con el urogallo: lo mismo para un roto que para un descosido

Hace unos pocos meses nos enteramos por la prensa que el "malévolo urogallo" dejaba sin trabajo a 65 pobres mineros. Eso sí, nos saltamos a la torera el insignificante detalle de que la explotación era simplemente ilegal. Todos entendemos que trabajar en algo ilegal como el narcotráfico es sancionable, sin embargo nos cuesta entender que se cierre una mina por ser, al igual que el narcotráfico, ilegal. En cualquier caso, nos parece lo suficientemente "razonable" evitar afrontar el problema y buscar a los verdaderos culpables de la ilegalidad, y convencidos, pedimos responsabilidades a una especie de ave, en peligro de extinción que parece que pasaba por allí en ese momento. Curioso razonamiento, que sin embargo parece que no funcionó.

Ayer, el razonamiento en la prensa era el inverso, ¡queremos cuidar al urogallo! Tanto que nuestra empresa ofrecerá altruistamente 1 millón de euros para tal fin. A priori y para muchos de los lectores seguro que resulta digno de alabanza. Todavía quedan grandes empresas de esas solidarias y comprometidas que piensan en todos, menos en el beneficio económico propio. Que nadie se lo crea, que eso es mentira, ¡no existe!. La empresa en cuestión resultó ser Enel Green Power. A poco que indaguemos, nos daremos cuenta que es la misma empresa que ha construido y explota 4 parques eólicos dentro del hábitat del urogallo en los montes cantábricos. También es la misma que empezó las obras de otros parques en una zona de cría de urogallo, eso sí, sin autorización, ni Declaración de Impacto Ambiental. Total, ¿para qué?. Pero no les salió bien y la justicia les impusó una fianza de un millón de euros por su ilegalidad. El mismo millón con el que ahora se quieren lavar la cara y "reconciliarse" con el urogallo. Calderilla para una empresa que con sólo dos de sus parques eólicos en esta misma zona (Valdesamario y La Espina) embolsa 6 millones de euros cada año. Lo mejor, sorprendentemente y desesperanzadoramente, estos dos parques siguen funcionando a pesar de su ilegalidad. Y ésto es lo que nos venden como "energías verdes". ¡Pa' flipar!

Vamos, que el urogallo resulta que sí que va a ser un ave emblemática, que debe llegar al "corazoncito" de los lectores, y que lo podemos usar con toda la falta de profesionalidad que nuestra falta de ética nos permite, para cualquier tipo de roto o de descosido. Asumimos que es fácil manejar a la opinión pública y que hoy tendremos a un maligno urogallo capaz de echar a la calle a trabajadores y mañana podremos allanar el camino a alguna bondadosa empresa que asegura hacer todo lo posible por conservar a la anteriormente maligna especie. ¿Qué será lo próximo?

7 comentarios:

  1. Gracias por la entrada, muy pertinente. Esperemos que la contraposición que algunos intentan vender entre "trabajo" y "conservación" no cuaje por demagógica, precisamente.

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    1. ¡Gracias "Anónimo"! Tienes razón, yo también creo que el trabajo y la conservación son totalmente compatibles. Pero supongo que para ello hace falta un cambio de mentalidad, especialmente en algunos sectores.

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    1. ¡Gracias David! Nos vemos en Asturies.

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  3. Esta entrada aparece también en Cartas al Director en el Diario de León:

    http://www.diariodeleon.es/noticias/cartas/demagogia-con-urogallo-lo-mismo-para-un-roto-que-para-un-descosido_696718.html

    y en la página web de Filón Verde: http://www.filonverde.org/

    Gracias

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  4. José María Fernández12 de junio de 2012, 0:00

    Aúpa Bea, yo soy el "anónimo" de la primera respuesta a esta entrada, se me olvidó editar el perfil. También me gusta de tu blog la combinación del temas del "terruño" con la "internacionalidad". León es nuestra patria (¿o lo es la infancia?) pero el mundo es grande (todavía). José Antonio Valverde decía en sus memorias que una de las cosas que más miedo le daba era que le consideraran "el más listo de su pueblo".
    Chema Fernández

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    1. Jejeje ahora ya te reconozco Chema! Y sí menos mal que hay mucho mundo! aunque a veces no hace falta irse muy lejos para encontrar lo que vas buscando y seguir sorprendiéndote con lo que hay al lado.

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