domingo, 2 de diciembre de 2012

Carea Leonés, perro de pastor

Porma, cachorrina carea de apenas un mes.

“Ese perro pequeño, histérico, ágil y vivaz que acompañando al rebaño siempre da el primer ladrido de alerta, para luego, con el rabo entre las piernas, refugiarse detrás del poderoso mastín”. 

Hay quién definiría así a un Carea Leonés, tiene algo de cierto, algo de guasa y algo de simple. Y es que los Careas Leoneses, perros de pastor, son mucho más: 

Los tiempos de la Mesta no fueron buenos tiempos para los careas, sus directrices, estrictas y rígidas, los prohibían en muchos de los grandes rebaños. Eran tiempos de pastores, mayorales, rabadanes, zagales, ayudadores –suficiente mano de obra-…. y amplios puertos y dehesas de Condes y Marqueses a la entera disposición de los rebaños y de su lana. Los careas, removían a las ovejas y las molestaban, en aquel momento no parecían necesarios. 

Excelente compañera de aventuras por sendas, veredas, montes y brañas.

Fue a principios del S XIX con el declive de la Mesta, y del oficio de pastor, cuándo los mayorales fueron quedándose solos al frente del rebaño y, también fue por entonces cuándo el paisaje de las Montañas del Norte y  su extensión hacia el Sur por la Vía de la Plata se transformó en un mosaico de minifundios de cultivos y pastos de diente y de siega, caminos estrechos y huertos. En este momento, el carea pasó a ser la mano derecha del pastor. Desde entonces y hasta la actualidad desde los puertos de Babia hasta las dehesas de Almendralejo, no hay rebaño  sin mastín ni que le falte un carea. Pareja perfecta e indisoluble. El mastín protege, el carea, conduce. Conduce, dirige, “aqueda” o “carea” para que las ovejas no se salgan de los caminos, no entren a lo sembrao, para agruparlas en rediles y majadas. 
Foto: Maria Cano http://www.alchata.es/

Los hay negros, cervatos, cuatro ojos y también arlequines, pintos o “cisnos”. Son listos, nerviosos, juguetones y cómplices de su dueño. Y no sólo sirven para carear, buenos en el rastreo, como perros de salvamento o en las pruebas de Agility.  La mayoría de los ejemplares históricamente  y en la actualidad se localizan entre las provincias de León y Zamora, y de ahí su apellido. Sin embargo, su habilidad y agilidad para aprender y su dureza de raza rústica los ha hecho emigrar a otras latitudes, hay quién los cría en Suecia y también en Ibiza, por poner dos extremos. Parece que ahora van a ser buenos tiempos para el carea, en el futuro quizás  sea uno de los embajadores de León. 

Este es un post conjunto que también podeis encontrar en El Mundo de Gea.





2 comentarios:

  1. Esta raza tan wapa es un embajador muy digno para los llioneses (mucho mejor que Calleja, Zapatero o Frank de la jungla...)
    Mi sobrinilla cada día esta más guapa y cada vez se parece más a su madre ;-P
    D

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  2. Jajajaj y que lo digas!! Porma es una embajadora mucho, pero que mucho más digna!!

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