martes, 3 de septiembre de 2013

Orcas y atúnes del Estrecho

Catorce Kilómetros separan Europa de África, catorce separan Iberia de Marruecos, Tarifa de Tánger. Catorce los separan y los unen. Catorce estrechos kilómetros, de pateras, de pesqueros, de atúnes y de orcas.

Orca entre pesqueros españoles

Cada primavera, el atún rojo Thunnus thynnus, predador pelágico que viene del atlántico norte cruza esas aguas que unen en busca de lugares dónde criar en el Mediterráneo. La estrechez de estas aguas es una trampa y un reto al que sólo algunos sobrevivirán. Cuatro almadrabas milenarias en la costa gaditana más sureña y otra en Marruecos enredan a los atunes en nasas sin vuelta atrás que los llevarán al mercado más exquisito del sushi japonés. 

Patera marroquí pescando atunes a sedal
Pero no somos nosotros los únicos predadores del atún rojo. No hace más de 30 años que a los pescadores de sedal les ha salido un potente competidor: las orcas Orcinus orca. Y es que los atunes no vienen solos en su peregrinación, entre 3 y 5 familias de orcas  les siguen cada año para instalarse en el punto más flaco, en esa intersección entre continentes, y asegurar su dieta estival. Desde hace unos 30 años las orcas han aprendido que es más fácil arrebatar un atún del sedal de un pescador que pescarlo por sí mismas. Una adaptación en tiempo real que nos regala cada verano instantes alucinantes de pesca, vértigo, alegría, esfuerzo, ataque o resignación mientras los pescadores cooperan a un ritmo vertiginoso para conseguir sacar el sedal con la presa  la orcas y intentan arrebatársela. 
Orca aproximándose a un atún preso en un sedal de un pesquero español
Emoción suprema en esa estrechez que une pateras, pesqueros, atúnes y orcas. 

 Willy 1- Lacera 0






Gracias a Más que pájaros por guiarnos tan bien por todas estos instantes tan emocionantes.

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