jueves, 19 de septiembre de 2013

Pepe

Ni mucho menos todos somos iguales. Las manos, la cara, el alma, quedan marcados con los surcos, profundos de la dureza. Hay vidas que aunque sean de hoy pertencen a otro tiempo, a otro sistema, extinto años ha. Vidas que nunca pasarán a la Historia aunque sean reminiscencias actuales de eso que unos pocos escriben. Vidas que nos unen a la tierra, nos recuerdan de dónde venimos y quizás a dónde no queremos volver. Vidas atemporales y a veces condenadas a la soledad. Quedan pocas y hoy, una menos...

  Pepe, los que te quisimos, te echaremos mucho de menos. Seguro que la vida será menos dura allá dónde estés.

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