lunes, 21 de mayo de 2012

La imagen del abandono


"Mientras Gavín y Julio siguieron en Ainielle, los tres luchamos juntos para evitar que el pueblo sucumbiera a su abandono antes de su tiempo […]limpiábamos las presas, desbrozábamos los huertos y las calles, recomponíamos los muros y las empalizadas o, incluso, en ocasiones, apuntalábamos las vigas y revocábamos las grietas de las casas".
"Yo hacía ya algún tiempo que sabía que la muerte me estaba rodeando. Estaba en las paredes de la iglesia y en el huerto, en el tejado de Bescós y en las ortigas de la calle. Pero, hasta que una grieta abierta en la ventana de la cuadra me avisó que las vigas del pajar empezaban a ceder, no llegué realmente a sospechar que la herrumbre y la muerte habían penetrado en esta casa. […] Desde entonces hasta hoy, la muerte ha ido avanzando tenaz y lentamente por los cimientos y las vigas interiores de la casa. [...]Sin vértigo. Sin prisa. Sin compasión ninguna. En sólo cuatro años, la hiedra y la carcoma han destruido el trabajo de toda una familia y todo un siglo. Y ahora avanzan […] en busca de esas últimas sustancias que aún sostienen el peso y la memoria de la casa". 

La lluvia amarilla. Julio Llamazares

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